martes, 21 de noviembre de 2017

El Odio, la Empanada y el Maracucho

He tenido varios meses sin escribir por este medio, más como un ejercicio de oxigenación mental que como una ausencia de temáticas a analizar, ya que este convulsionado país da información casi de manera cotidiana para ser analizada y criticada para el disfrute o pesar del pueblo venezolano, el cual a pesar de las adversidades no pierde las esperanzas y eso siempre me ha parecido admirable, lamentablemente quienes nos gobiernan actualmente no consideran esa situación como una forma de poder llevar a cabo medidas o tomar decisiones para solventar la grave crisis que vivimos, sino que se empeñan en tomar medidas populistas, demagogias, de soluciones a corto plazo y que en poco atacan en el problema a fondo, demostrando no sólo que las preocupaciones del pueblo más humilde las han sacado de sus prioridades, sino que toman medidas o acciones que entorpecen, burlan o desesperanzan a quienes las aprecian y hoy analizaré tres que en los últimos meses nos han mostrado no sólo el rostro más crudo de quienes aún se creen dueños del legado del Comandante Chávez, sino el camino sin salida al que parece que nos están conduciendo a los venezolanos en las venideras elecciones municipales y presidenciales.

En primer lugar, es importante acotar la nueva medida de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente que es vista por los constituyentistas como la prioridad del organismo de forma inmediata,pero que el pueblo tiene una apreciación muy distinta de esta obseracion: la aprobación de la Ley contra el Odio la intolerancia y por la convivencia pacifica, una ley que busca que por los medios impresos, radiales, televisivos y digitales promuevan un clima de cordialidad y paz y castiga con sanciones y cárcel a quienes promuevan discursos o mensajes de odio o discriminación hacia personas de acuerdo a criterios raciales, religiosos, ideológicos y políticos, lo cual puede verse a primera vista como una buena medida para evitar la confrontación entre venezolanos, pero como las apreciaciones de "mensajes de odio" es más ambigua y de acuerdo a la interpretación del órgano plenipotenciario y quienes hagan cumplí la ley, mucha gente ve esta ley como una forma de censurar y controlar los mensajes que se promueven en los medios de comunicación y castigar el pensamiento subversivo o lo que la ANC considere "mensaje de odio" lo cual si se sale de control llevaría con gusto el epíteto de "Ley Orweliana" donde los "crimentales" darían motivos para una visita de la "policía del pensamiento" y serian llevados los infractores al "Ministerio del Amor" todo esto bajo el argot de la novela de distopica totalitaria "1984" del escritor George Orwell; en los próximos meses este ejercicio literario podría ser nuestra ruin realidad y estaríamos más cercanos a un totalitarismo mediático donde el que disiente o critica es castigado como un criminal y los medios entran en una restricción deOficial se publica porque es considerado "crimen de odio" sólo por mostrar una versión diferente o perjudicial para la imagen del Estado Oficial; ya a un paso de parecernos más a Corea del Norte en su política mediática.

En segundo lugar, los venezolanos, que muchos de los que viven en el interior tienen un precaria situación alimentaria, donde se alimentan dos o una vez al día, o en los casos más extremos no se alimentan de nada en absoluto durante todo el día, lo cuál genera muertes por desnutrición de niños, jóvenes y adultos que en muchos casos los entes regionales o municipales ignoran o menosprecian; resulta una burla cruel y sádica que aquellos que aseguran que solucionaran problemas de alimentación y salud y que aseguran con saña que padecen los mismos problemas que el resto de los venezolanos; se muestren frente al público disfrutando privilegios que muchos no pueden obtener por sus condiciones socio económicas; esto paso hace poco en una Cadena Nacional donde el presidente de nuestro país, Nicolas Maduro, en un encuentro con medios nacionales e internacionales, hizo un pase de prensa y, por un error de dirección de cámara, está se quedó en la imagen del presidente después del pase de prensa y se observo como de la gaveta del estantedonde se apoyaba, sacaba una empanada y la comía frente al público presente, lo cual sólo duró un par de segundos, ya que la cámara pasó inmediatamente al pase que, había anunciado el mandatario; este hecho creo opiniones ambiguas, algunos defensores acerrimos y ciegos del gobernante decían que es una demostración de la "mala alimentación" que tiene el presidente al comer en horas incorrectas o comer porciones pequeñas por la agitada agenda que el presidente tiene diariamente, mientras el resto de la población lo vio como un chiste muy cruel de alguien que se empeña a cada rato de combatir y solventar la crisis económica y alimentaria, peor que por lo visto dicha situación no lo afecta en absoluto, se podrán dar mil justificaciones, pero el mandatario ya nada tiene que envidiarle a los socialdemócratas que usa como enemigo anterior de una época que catalogaba de apocalíptica como lo es la Cuarta República, pero que su mandato poco tiene que envidiarle a esa oprobiosa época, a razón y testimonio de los pueblos más humildes de nuestro país.

Y por último, vemos la alarmante situación de la dirigencia opositora que, en demostración de su incompetencia eterna y deslealtad hasta entre ellos mismo, han decidió montar tienda aparte muchos de sus liderazgos y tomar acciones que no son consensuadas o que son vistas por sus copartidarios como traición o alianza a un gobierno al que se empeñan a derrocar a toda costa, esto ocurre justamente con la situación actual de la gobernación de Zulia, donde en las elecciones regionales resultó electo el candidato opositor por el Partido Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, pero que no pudo tomar posesión al no juramentarse ante la ANC, por lo que el 10 de diciembre se realizarían nuevamente los comicios en ese estado, donde ahora el antiguo y vilipendiado ex gobernador del Zulia por el partido Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales no sólo será el candidato por fuera de la decisión de la MUD, sino que aceptaría juramentarse ante la ANC, lo cual es visto por sus seguidores y partidarios como una traición u oposición servil a los intereses del Estado, por lo que el panorama del Zulia después de los comicios será polémico, gane quien gane, entre el candidato del gobierno y el de la "oposición" sumisa, una oposición más acorde a los preceptos y exigencias del oficialismo, acritica y útil a sus arbitrariedades.



Con todo lo expuesto, vemos que el pueblo venezolano, firme en su esperanza de que las cosas mejorarán en un futuro, está siendo manipulado en esa resistencia por sus gobernante que en cada alocucion hablan de diversas medidas, algunas de contingencia y otras a largo plazo, para solventar la problemática económica y social, más específicamente la situación de la producción nacional, la carestía de los rubros de primera necesidad y el flagelo de los "bachaqueros" al bolsillo de los venezolanos, pero lamentablemente estas promesas se vuelven palabras que se escriben en la arena y el viento se las lleva, ya que el gobierno se enfrascado en constituir una estructura estatal y supraestatal que los atornilla definitivamente en el poder , blindandolos de la voluntad del pueblo por medio del voto y también usando sus poderes constituyentes para hacer ilegal la crítica y autocritica al gobierno, sus acciones y su dirigencia por medio de argumentos leguleyos que justifiquen semejante arbitrariedad; demostrando no sólo que el gobierno está imitando los errores de los gobiernos del siglo pasado, sino que los perfeccionan de acuerdo a la realidad venezolana para constituirse como un gobierno Orweliano donde sólo una casta recibe beneficios, mientras los demás pasan penurias igual o peores que las que vivieron antes de la revolución Bolivariana; a este circo hemos llegado, el que prohíbe la crítica, el que se burla de la necesidad del pueblo y donde incluso la oposición se vuelve un instrumento útil para que dar la impresión de que en Venezuela si existe una oposición al Gobierno y que está puede ejercer y ganar el derecho a asumir cargos de los poderes públicos, es un sendero que parece no tener salida, solo espero que el pueblo venezolano supere con éxito esta coyuntura y que los que gobiernan y adversan al gobierno dejen de hacer politiquería populista y atiendan de verdad las necesidades del pueblo, porque el pueblo es paciente pero también tiene límites y esperemos que no desemboque en una situación tensa, es la única esperanza que tengo.


domingo, 23 de abril de 2017

Nota de denuncia por situacion en al Urbanizacion Kennedy

En esta oportunidad me desentendere de los articulos de opinion para redactar una nota de prensa de una situacion que acontece en mi comunidad y que es mi deber como periodista denunciarlos

Vecinos de Kennedy se quejan por falla de servicios publicos

El dia Domingo 23 de abril en horas de la tarde vecinos del sector San Jose y Bloque 3 de la Urbanizacion Kennedy, Parroquia Macarao, trancaron la calle principal como emdida de protesta ante las fallas de servicios publicos en los ultimos meses.

Denuncian un botadero de aguas negras que recorre desde la entrada del Bloque 3 hasta las adyacencias del sector San Jose, el cual ha producido diversos perjuicios a la salud de los habitantes del sector y ha desmejorado la vialidad, eso si contar la inconstancia de la puesta de las aguas blancas en el sector para el uso domestico.

Los vecinos aseguran que se han hecho diversas denuncias a Hidrocapital y los organos competentes para solventar esta situacion y hasta los moemntos no se han obtenido respuestas, lo cual suscito la toma, que se relaizo con un numero considerable de vecinos del sector.

Al cierre de la presente nota se informo que Hidrocapital atenderia la denuncia mañana a las 9:00am, en caso de que no se presenten para solventar la situacion, los vecinos no descartan tomar otras medidas de caracter pacifico en la comunidad para hacer el llamado de atencion a los organismos locales y municipales
 








 

sábado, 14 de enero de 2017

Me ofende que no les ofenda



Si hay algo que debe manejar cualquier persona que tenga o pueda tener un control o impacto en la opinión publica o tenga un cargo o posición donde muchas personas lo siguen y escuchan con mucha atencion, es nuestro discurso y lenguaje, la forma en que nos expresamos hacia el publico y a quienes nos referimos en nuestro discurso, lo cual genera una reacción en cadena positiva o negativa de acuerdo a lo expresado, por los que hay que ser muy cuidadoso y manejar la altura discursiva para no caer en la tentación de la descalificación en todas sus variantes.

Lamentablemente en la política venezolana, que se ha vuelto en la actualidad un espacio común para toda al sociedad en su conjunto, sin distinciones de edad, raza ni condición social; el manejo del discurso ha dejado de ser un espacio para la formación e inclusión y se ha vuelto una especie de carabina descontrolada que ataca a todos sin distinción, haciendo que no solo las figuras políticas se hayan acostumbrado al insulto, la burla y el ataque verbal, sino que sus seguidores los copian e incluso maximizan el ataque hasta un nivel casi sociopata, donde la ofensa llega incluso a las amenazas de muerte y hagamos de esta verborrea nuestro hablar cotidiano tanto en forma interpersonal como en los entornos digitales, por lo que los valores mas elementales de cualquier sociedad para en sano esparcimiento son eliminados de nuestra cotidianidad y en su lugar solo queda un odio y resentimiento que en muchos casos es mas inculcado que propio, solo somos una copia terrible e intolerante de aquellos que representan (o pretenden representar) nuestros ideales o visiones del país, por lo que la degeneración moral y cultural se profundiza aun mas.

Este nivel discursivo comienza con nuestro carácter de gentilicio: los venezolanos por naturaleza tendemos a ser personas de carácter fuerte, ya sea en lo positivo como en lo negativo, nuestra capacidad emocional nos hace sentir con mucha fuerza tanto el amor como el odio, por lo que decimos en ambos extremos de la balanza lo expresamos de forma aireada e impulsiva, esto en el fondo puede ser bueno si se sabe administrar, porque el verbo encendido y la emoción imponente nos educa para enfrentar los desmanes de la vida, sin embargo cuando esto excede nuestra propia capacidad de raciocinio, terminamos cayendo en insultos vacíos, estereotipados y una actitud a la defensiva ante aquellas personas que sean diferentes a el, ya sea por su orientación sexual, su condición etaria, género, país de origen o posición política; por lo que en muchos casos se ha perdido el sentido del debate y la sana confrontación de ideas, ya que siempre o casi siempre terminan en una catarsis colectiva, tanto en la izquierda como en la derecha venezolana, por lo que ed cada vez mas difícil entendernos, trabajar en conjunto o asumir nuestros errores propios.

Los discursos no discriminan ningún estatus en cuanto a insultos: hay discursos de misoginia, donde mujeres que ocupan altos cargos de la administración publicas son calificadas de "comadres, zánganas, zorras, malandras, sucias, vampiras" solo por no hacer lo que una parcialidad política quiere y no lo que es correcto a nivel jurídico o electoral; ademas vemos la discriminacion sexual o por consumo de estupefacientes, donde insultamos la moral o condicion etica de una persona solo por ser (o ser acusado sin pruebas) de ser homosexual o drogadicto, como si esas condiciones por si solas fueran un adjetivo peyorativo, una suerte de discurso anacronico y desubicado con el sentir revolucionario de este proceso, que deberia set incluyente y no motivar burlas o escarnio publico por estos dos casos; también hay discursos clasistas, donde se estereotipando las posiciones políticas de acuerdo a nuestras opiniones personalisimas, como el caso de que se acusen a las chavistas (vaya que hasta aquí nos acompaña la misoginia) son calificadas como "mujeres sucias, feas y desarregladas" solo por opiniones de gente de moral depauperada y opiniones casi semejantes al opus dei venezolano; además de que es común en redes sociales que a la gente de izquierda o a favor del gobierno bolivariano se le califique de "brutos, animales, Chávestias, arrastrados, comemierda, imbéciles, focas, ovejas, arrastrados, basura, demonios, monos, macacos, indigentes, zarrapastrosos, malditos comunistas" entre muchos otros epítetos que demuestran la pobre inteligencia y capacidad de odio tan fuerte que es generado en personas que odian a otros compatriotas solo porque no comparten sus ideales o visiones de vida, igual ocurre con los adversarios del proceso bolivariano, donde los epitetos terminan siendo igual de clasistas "escuálidos, animales, descerebrados, sifrinos, explotadores, oposilocos, enfermos mentales" y muchos otros mas, por los que ningún estrato esta exento de este flagelo, al final el discurso es igual en ambos polos del espectro político, y juntos creamos estigmas que inculcamos a nuestros compartidaríos que al final se vuelven un discurso normal, naturalizado entre nosotros mismos, aun cuando vaya en contra de los principios mas básicos de convivencia humana, por lo que cada vez se hace mas difícil conversar tranquilamente entre nosotros sin que el tema político salga a la luz y origine rencillas que en el fondo son innecesarias o superficiales, que difícil es convivir cuando estamos acostumbrados a la defensiva.

Pero algo es aun mas preocupante de todo y nos es tanto lo que decimos sino justamente lo que no decimos, lo que omitimos o sencillamente lo ignoramos, que dejemos con tanta tranquilidad que estos personajes sigan insultando a diestra y siniestra a quien quieran y nosotros, mas allá de increparlos, interpelarlos o siquiera exigirles respeto hacia los afectados, lo asumimos como algo normal, lo dejamos pasar y, en el peor de los casos, lo apoyamos e limitamos, por lo que se vuelve una reacción en cadena de odio e intolerancia donde paradigmas estúpidos van mas allá de nuestra humanidad, de nuestra calidez que, según los pregoneros de la venezolaneidad, es nuestra divisa; nuestra cultura se ha convertido en un campo de batalla entre personas que por nimiedades entramos en conflicto, que en muchos casos amistades y familias se coartan por esta situación que hay que entender, no comenzó con Chávez, sino con sus adversarios que nos inculcaron en los medios de comunicacion, radial y medios digitales el odio al proceso bolivariano, lo cual derivo en una postura reaccionaria por parte de los opositores y una actitud a la defensiva de los revolucionarios, lo cual conllevo a un enfrentamiento que se media incluso en personas de mismas clases sociales, lo cual demuestra el daño de esta situación a los venezolanos, que el odio de una minoría logro crear estigmas y paradigmas en los venezolanos que son errados o falsos, pero que lograron la meta de enemistaron entre nosotros para que no nos organismos en torno al beneficio de nuestra patria, como dice un principio muy conocido "divide y vencerás"

La lucha de clases siempre existirá, al igual que los opositores y chavistas, que en muchos casos no son paralelos a la lucha de clases (lo cual es muy triste), pero hay que entender que el odio y el rencor no nos permite unir nuestras capacidades para procurar la mejora de la patria de Bolívar, que las discusiones y altercados destruyen mas de lo que construyen, y que en estos momentos de crisis debe imperar el bienestar de todos por encima de visiones personales, no le pido al opositor que piense igual que yo, solo le pido que en momentos de crisis los insultos y discusiones banales se vuelven estériles, que lo mas importante es la acción y la unión para salir de este trance económico y así demostrar que los venezolanos nos crecemos en las dificultades y que los revolucionarios debemos amar hasta que nos duela y que todo lo que se haga por el bien del pueblo venezolano, aunque amerite unir fuerzas con el adversario de misma clase social, sera recompensado para hacer verdaderamente irreversible esta revolución

Si o que? 

 

martes, 13 de diciembre de 2016

No lo estamos entendiendo


Uno cree que las circunstancias en las que uno como persona vive son azarosas o sujetas a decisiones más arriba de nuestro parámetro sociopolítico, sin embargo estamos ignorando una verdad que muchos dejamos pasar por conveniencia o por ingenuidad: nuestra cuota de responsabilidad en el contexto político, económico y social que vivimos en nuestro país.

Esto no debería sorprendernos, ya que la raíz primigenia de la sociedad o colectivo comienza con la persona, con el individuo, para luego trascender a lo familiar, vecinal, local, municipal, regional y así poco a poco se escala hasta lograr la sociedad global; es importante analizar hasta qué punto nuestras acciones, por más pequeñas que parezcan, influyen en el quehacer de nuestra sociedad, como nuestros gustos, actitudes y defectos llegan a tener impacto en nuestra realidad y que a través de estos rasgos podemos crear i destruir una mejor sociedad.

Por esta razón a lo largo de nuestra historia hemos visto que los avances en materia mediática, cultural, político y social han delineado nuestra cotidianidad, opinión que a oídos de cualquier sociólogo puede parecer algo obvio, pero entenderlo de verdad daría con la posible solución a la crisis que tenemos ya que estos “avances” han conformado nuestra cultura y, por los azares de nuestros gobernantes y los cambios económicos surgidos, esta conformación dista mucho de lo ideal.

Empecemos con la conquista, donde con espejos, baratijas, una biblia e ínfulas de supremacía social fue masacrado y despojado de bienes, creencias e ideales a nuestros pueblos originarios, quienes ya tenían una civilización establecida y que fue pisoteada por una cultura forajida que aprovecho nuestro continente para salir de la espuria económica y social que significaba España para Europa en aquel entonces.

Luego pasamos a la lucha por la independencia, que fue mutando lentamente de acuerdo a los compromisos que debían tener los independentistas con Venezuela, pasando por la revolución de los mantuanos de 1811 que fracasó, a las venideras republicas que trataron de contactar con el pueblo de pleno, atendiendo desde las bases hasta los nobles criollos, lo cual fue fracasando con las traiciones de Santander y Páez del proyecto de la Gran Colombia y la muerte de Bolívar como estocada final al proyecto de la unión latinoamericana, dividiéndose en países liderados por caudillos y nobles criollos que dirigieron sus países de acuerdo a sus caprichos de clase y de los productores económicos pudientes y latifundistas que siempre llevaron la batuta de la economía del país mientras estos gobiernos así lo disponían.

Luego vino otro intento de independencia con la Guerra Federal, lucha incansable entre los caudillos conservadores y los afrancesados liberales, donde la figura de Ezequiel Zamora determino un clamor que venía desde los tiempos de la colonia: Tierra y Hombres Libres, alcanzar las gestas prometidas en la Independencia y olvidadas por los caudillos de turno.

Esta gesta fue igualmente traicionada con la muerte de Zamora y cuando los liberales y conservadores pactaron con el Tratado de Coche el fin de la Guerra Federal y también el fin de las aspiraciones de una sociedad más justa para los pobres de la tierra, sino que los políticos se repartieron el poder político y económico del país con la idea demagógica por más de que todo los hacían por el bien del país.

Es importante detenernos en los gobiernos personalistas de Antonio Guzmán Blanco, ya que en esta época se comenzó a dar el fenómeno que acompañaría a los venezolanos hasta la actualidad; la transculturización y desprecio directo o indirecto a la cultura autóctona. Fiel enamorado de la Francia de finales del siglo XIX, buscó en si gobierno no solo mimetizar a Caracas a nivel arquitectónico con su amor europeo, sino que los aires parisinos fueron traídos por nobles y aristócratas propios y extranjeros que pusieron a Europa como referente de civismo, cultura y modernidad para nuestro país, por lo que venezolanos de la alta aristocracia se volvían una mala copia de los parisinos y las clases bajas buscaban asemejar esta cultura con la visión de que eso les traería distinción o clase, por lo que en ese momento Europa se fue diluyendo en la cultura del Venezolano, dándose así la primera perversión de nuestra idiosincrasia.

Luego vino la Revolución de los gochos, donde las huestes de Cipriano castro y Juan Vicente Gómez vinieron desde le Edo Táchira hasta la capital para tomar el poder de manos de unos politiqueros extirpes de los caudillos y los liberales de la Guerra Federal.

Cipriano Castro vino al poder con un aire de nacionalismo y equitativa distribución de riquezas, con la visión de favorecer al país que molestaron a las potencias económicas internacionales de principios de siglo XX que, al ver que su riqueza y maromas económicas de moral dudosa llegarían a su fin, decidieron hacer un bloqueo en las costas del país para privar a los puertos de las importación y así hacer ceder a Castro en sus ideales en pro a Venezuela.

Mas fue un problema de salud lo que ocasiono que tuviera que irse del país para tratar esa dolencia en Alemania, dejando como presidente provisional a su “compadre” Juan Vicente Gómez, quien en una maniobra muy ruin, destituyo a Castro y se instauro en el poder, lo cual devino en una de las dictaduras más largas y oprobiosas ocurridas en el país.

La dictadura de Gómez también fue otro punto de quiebre para la cultura del venezolano, tanto por el atraso tecnológico y científico que significo para el país como el sorpresivo giro de tuerca que tendría nuestra economía. Fue en esta época que el estiércol del diablo hizo acto de presencia: el petróleo aparecía en la palestra de la economía mundial y de nuestro suelo emanaba con una potencia y abundancia abrumadora, por lo que las múltiples compañías petroleras comenzaron el éxodo hacia nuestro país para obtener la mayor tajada de esa riqueza del subsuelo, la cual fue entregada sin contemplaciones y con las mayores libertades para las trasnacionales por parte de la dictadura Gomecista, el cual reprimía ferozmente a todo aquel que lo adversara o contradijera sus órdenes.

El auge del petróleo fue la ruptura más significativa e impactante en la sociedad venezolana: ciudades y urbanismos, carreteras y avenidas comenzaron a surgir a pasos agigantados en todo el país, además que todos los avances culturales, sociales, científicos y económicos fueron traídos en las oleadas de empresarios e inmigrantes que veían en nuestro país el progreso inmediato por los jugosos dividendos que el petróleo surtía al país, aunque es obvio que esta riqueza seria disfrutada por los que desde siempre han querido capitalizar la economía del país, solo que debían mutar del modo de producción caudillista y feudalista que legaban de la explotación de las tierras al modo capitalista con el fin de modernizar y maximizar los modos de explotación, pasando de contratar peones a contratar obreros o empleados para los campos petroleros, donde la paga era pírrica pero suficiente para reproducir su fuerza de trabajo; sin embargo, este no sería el impacto más fuerte de este giro de 180° de la economía venezolana, sino que en el fondo estaría creciendo otro paradigma cultural del venezolano: el culto a la visión norteamericana de la vida.

Con las compañías petroleras e inmigrantes gringos vino también la visión del “American way of life” en nuestro país, los venezolanos adoptamos costumbres foráneas porque pensábamos que así entraríamos a la modernidad; el televisor, la radio y el periódico fueron los bastiones de la formación cultural del venezolano; un venezolano que consume y se jacta de consumir, que conoce más de artefactos inútiles, concursos absurdos, deportes foráneos, certámenes clasistas y música que promueve la perversión y los antivalores; que denigra su país y sus orígenes, un venezolano de plástico con etiqueta made in USA.

El venezolano ya no podía usar el gentilicio con gusto, o sencillamente no lo harían por considerarse a si mismos como inferiores o incapaces, lo bueno, lo útil, lo eficaz, lo moderno, lo culto solo podía venir de afuera, del exterior; lo propio no era cultura, simplemente era un vulgo folklore; nuestra inventiva era inútil, mientras que los inventos de afuera son mejores y útiles; nuestros profesionales son ineficaces, mientras que el profesional extranjero es admirado y contratado a diestra y siniestra; nuestra arquitectura es copia chocante, la arquitectura de afuera era ingenio de construcción; nuestra música solo anuncia el fin de una fiesta donde artistas extranjeros con letras soeces o morbosas hacen bailar y retumbar a quien la escucha; nuestra pintura solo es admirada en recónditas galerías, mientras los artistas extranjeros son expuestos como arte de vanguardia; nuestra vestimenta es símbolo de marginalidad, solo la ropa de marca nos da aprecio y reconocimiento entre quienes nos rodean; vivimos en Venezuela, entendiendo esto como su etimología tristemente así lo indica: una Venecia de segunda, así como una mujerzuela o una portezuela, así se denigra nuestro país hasta con su nombre: somos una Venezuela.

Hasta aquí podemos entender lo difícil que es definirnos y hasta aceptarnos a nivel cultural, ya que nuestra historia nos ha dejado el lastre más ignominioso en cuanto a lo que somos en todo el espectro político, económico y social; no entendemos que los venezolanos hemos sido configurados desde la conquista para sentirnos inútiles, para odiar nuestro origen, para admirar lo que viene de afuera, para creer imposible progresar en tu país de origen y mantener los patrones de viveza, corruptela e ineficiencia solo por la apatía de no asumir el rol protagónico que debemos tener todos por el bien de nuestro país.

Pues en la actualidad, donde todos los venezolanos estamos pasando factura por todos esos escollos que traemos en nuestra cultura desde la época de la conquista, vivimos en la hecatombe de todas esas rémoras culturales acumuladas, donde se confunde la viveza con la inteligencia, donde se apremia a los gestores y las salidas fáciles que la eficiencia y el trabajo sincero, donde nos hacemos mezquinos y egoístas con el prójimo usando como excusa la situación país, donde los antivalores se diluyen entre nuestra sociedad y son aceptados de forma indirecta, como ha ocurrido con los bachaqueros, la corruptela y la ineficiencia en el sector público, que preferimos convertirlo en un axioma antes de buscarle una solución efectiva, preferimos hacerlo propio que execrarlo como debería hacerlo una sociedad que aspira al progreso; de verdad que Galeano tenía razón, vivimos en el mundo al revés donde se premia al revés, donde la virtud se denigra y la malicia se eleva como ejemplo para la sociedad.

Si no vemos que la cultura ha sido el detonante de mayor envergadura en la crisis que vivimos en la actualidad, no estamos entendiendo nuestra historia, no estamos entendiendo el contexto que vivimos ni el país en el que nacimos, necesario es repensarnos, hacer luces de las virtudes y la cultura autóctona, comenzar a creer en nuestras potencialidades y las potencialidades de esta tierra y no creer que la situación país se adjudica a todos menos a uno mismo, ya que lo individual influye en lo colectivo y si no entendemos que todo lo que hacemos repercute en el quehacer y construcción del país, NADA CAMBIARA.