Al momento que escribo este artículo ha pasado una semana exactamente desde que se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en mi país,unas elecciones marcadas por una serie de irregularidades tanto antes como durante y después de llevarse a cabo los comicios, destacando el incumplimientode ciertas garantías electorales, el uso del soborno de votos con un supuesto bono que fue cancelado por el CNE un día después del comicio o el chantaje de las entidades públicas o consejos comunales para asegurar votos quitando beneficios sociales a quienes no votarán por el candidato oficialista, a esto se le suma el retardo de varios centros en su apertura y la intervención del plan República durante las auditorias al cierre de la jornada; todo esto conllevó a la reelección de Nicolás Maduro como presidente de la República Bolivariana de Venezuela para el periodo 2019-2025.
Sin embargo, el presidente no salió muy bien librado en lo que a votos se refiere: de un padrón electoralde aproximadamente 19 millones de votantes, Maduro fue reelecto solamente por 6 millones de votos, menos de la mitad del padrón electoral, por lo que el gran triunfador de está jornada fue sin duda la abstención, la cual rondo casi los 11 millones de votantes, un 54% del padrón electoral, lo cual quiere decir que, aunque el presidente fue reelecto para mandar por 6 años más, lo hace con un apoyo popular muy endeble, lo cual pone en tela de juicio la legitimidad de dichos comicios y la maniobrabilidad que tendrá Maduro para manejar el descontento popular ante la grave crisis que azota a nuestro país.
Esta situación no ha pasado por debajo de la mesa en el naciente gobierno reelecto, entendiendo la espada de damocles que ha significado volver a ser presidente, por lo que, aún manejando la verborrea impositiva y autoritaria en mítines políticos de carácter meramente populista, se ha visto forzado a realizar acciones negociadas con sectores adversarios a su gobierno para obtener su pleitecia y así palear su ya mermado apoyo popular con decisiones y reuniones para lograr consensos nunca vistos en sus primeros 6 años de gobierno y que en sólo una semana se han realizado con una facilidad abismal.
Al momento de hacer una "juramentacion" de su cargo y subordinarse ante la Asamblea Nacional Constituyente, la cual no ha sido más que una Asamblea paralela y acomodada a los intereses del ejecutivo nacional, habló de un proceso de diálogo y reconciliación de país, el cual quedaba demostrado cuando el día anterior se reunió con el ex candidato presidencial y líder religioso Javier Bertucci, el cual le pidió por la liberación de los presos políticos y la apertura del canal humanitario, diciendo haber obtenido respuestas positivas y satisfactorias, lo cual se estaba materializando en la juramentacion, donde se dio la orden de liberar a 20 presos políticos y que en los próximos días se podrían dar más liberaciones, lo cual demostraba un viraje radical en la política interna del ejecutivo nacional en torno a este tema, quedando mucha gente a la expectativa en torno a lo discutido al canal humanitario y cuando se comenzaría a poner en práctica.
Dias después mantuvo reuniones con un miembro del senado estadounidense y del nuncio apostólico, en una jornada de diálogo enmarcado en mejorar las relaciones con países y sectores adversos a su visión de hacer política, lo cual podría generar en un futuro un gobierno diverso tanto de visiones como de dirigencia para hacer una transición muy lenta pero apreciable ante un gobiernoque ha perdido su apoyo popular y se ve forzado a negociar o mediar con todo tipo de sectores para mantenerse en el poder lo suficiente para poder salir bien librado hasta que se de la transición consensuado.
Sin embargo, el hecho que más ha calado en la opinión pública como ejemplo del viraje de políticas internas del gobierno ha sido la liberación y transporte a su país del estadounidense Joshua Holt, un personaje que por el aparato mediático del gobierno fue catalogado como terrorista, agente de choque y toda clase de epítetos que justifiquen su carcelario y que haya salido como si nada hubiese ocurrido, demuestra no sólo este cambio radical de actuar político, sino una obediencia insólita del gobierno nacional a las peticiones del Gobierno Estadounidense, lo cual podría generar en un futuro más decisiones o acciones de negociaciones con el norte para salir bien librado tomando en cuenta el actuar errático, impulsivo y antipolitico del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
En una semana ha ocurrido una serie de cosas que no ocurrieron y que jamás se hubiesen pensado posibles por parte del gobierno nacional en los primeros 6 años de gobierno, en un ejercicio Kafkiano, Maduro ha sufrido una metamorfosis muy importante en su discurso y actuar después de las elecciones, de un personaje autoritario, impositivo, populista y capaz de pelear hasta con el diablo por defender sus ideales o intereses, a ser un personaje austero, conciliador, calmado y hasta sumiso ante sus adversarios, una muestra del reconocimiento de haber perdido su brazo de apoyo más grande como ha sido el apoyo del pueblo en el aspecto electoral, quizás vengan más acciones y decisiones similares para lograr gobernar sin hacer frente al juicio de pueblo.
¿Esta metamorfosis sea positiva o perjudicial para el pueblo? Eso solo el tiempo lo dirá.
Un blog para defender y revisar a la izquierda en nuestro país y dar un granito de arena en la construcción del hombre nuevo
lunes, 28 de mayo de 2018
martes, 3 de abril de 2018
Jamás los juzgare
Este articulo lo abordare en dos aristas diferentes, el primero en el aspecto sociopolítico y luego el emocional, ya que es un tema bastante complejo, no por lo que representa, sino porque me ha tocada en primera línea ser testigo de este fenómeno del cual cada vez que ocurre deja un reconcomio muy profundo en mi corazón y me hace ver que cada vez es más difícil proyectar un futuro en este país.
Desde que la Revolución Bolivariana llego a nuestro país, las oportunidades para los jóvenes en el ámbito educativo, profesional y social se fueron creciendo de una manera casi exponencial, brindando a la juventud nos solo la oportunidad de terminar de cursar el bachillerato, sino de cursar estudios universitarios y progresar en el ámbito profesional, desarrollando sus potencialidades de una manera que en otros gobiernos solo era destinado a un grupo muy reducido, privilegiado o presto a chanchullos en las principales universidades en nuestro país, verdaderamente el Presidente Chávez puso el dedo en la llaga de un problema neurálgico en nuestro país como lo es la preparación y formación de jóvenes para el ámbito profesional y por ende su realización en el país y así contribuir a su desarrollo sostenible y eficiente, permitiendo de esta manera que incluso jóvenes de otras latitudes vieran en Venezuela su oportunidad de surgir; de verdad la juventud ya no era sinónimo de ocio, vagancia y malos valores, sino que se volvía una autentica veta de talentos en todos los ámbitos y eso era reconocido en el ámbito internacional, incluso en espacios donde se adverso, ya sea por envidia o por enemistad política a la Revolución Bolivariana.
Sin embargo, en los últimos tres años, producto de una situación política, económica y social muy compleja, con una cantidad de aristas donde el gobierno, la oposición y el pueblo venezolano tienen culpas en medidas muy diferentes, la situación de salud, alimentación servicios públicos, profesionalización, educación y otros espacios de la vida pública del venezolano han caído en un abandono que en algunos lugares llega a ser prácticamente infrahumano, donde casos de desnutrición, malnutrición, aparición de enfermedades de otras épocas, muertos por enfermedades curables con los medicamentos adecuados que lamentablemente no se consiguen, deserción escolar por razones alimenticias o la carestía que significa cursar estudios o carreras especializadas, eso sin contar la odisea que significa garantizar el pan de cada día, ya sea por lo escaso o caro que este resulta, por lo que es más común que muchas familias pasen días sin comer, o tengan que hacer solo una o dos comidas, eso sin contar que dichas comidas no cumplen estándares nutricionales, sino que solo sirven para llenar un espacio en nuestro estomago; además de la liquidez monetaria tan precaria, los salarios que se diluyen en menos de una semana y el cáncer de los bachaqueros que pretenden enriquecerse con las necesidades de la gente, todo esto hace que Venezuela ya no se aun espacio para vivir, sino para sobrevivir, y solo se puedan dar buena vida quienes se enchufan a la gallina de los huevos de oro que significa estar en puestos de la administración pública o en cargos de poder político de nuestro país, que van desde alcaldías y gobernaciones hasta los estratos más altos del poder ejecutivo, haciendo una burbuja alrededor de ellos que los hace ciegos y sordos a las necesidades del pueblo y que cada decisión que tomen sean o pañitos de agua tibia, disfraces o ya de plano medidas que solo enriquecen a la plutocracia revolucionaria y al pueblo lo dejan en un plano muy inferior al que establece la Carta Magna, una situación que ha hecho que hasta los chavistas más recalcitrantes nos cuestionemos si los actuales gobernantes solo tienen a Chávez en la boca y no en las acciones que se deberían tomar para palear o solucionar esta crisis que cada vez se agudiza más y más, defendiendo un ideal más allá de defender gobernantes que ya no merecen nuestro aprecio o apoyo.
Pero volviendo al tema principal, toda esta situación tan compleja hace que cada vez más jóvenes tomen la difícil pero a veces necesaria decisión de emigrar de nuestro país y buscar mejores oportunidades en otros países, aun cuando tengan que comenzar desde cero y dejar atrás amigos, familiares y tantas cosas gestadas en este país, es preferible dicho sacrificio, tanto el salir del país como iniciar en labores que los agoreros del gobierno acusan de humillantes sin ver más allá de la superficie; que a pesar de que esta situación es difícil, pueden darse gustos y cumplir las necesidades mucho más fácil, al menos a nivel económico, que lo que harían ejerciendo sus profesiones en este país para recibir un salario miserable; al menos con esas labores aparentemente humillantes se dan un nivel de vida superior o suficiente para cubrir las necesidades que en Venezuela solo se lograrían con un año de salario, incluso más; muchas personas han hecho de todo para salir del país, ya sea a través de tierra en la frontera con Colombia y Brasil, ya sea por avión o mar para aquellos con un poder adquisitivo suficiente para realizar ese viaje, o a través de grupos de personas, llamados mochileros, que se ponen de acuerdo para lograr dicha hazaña y, al momento de llegar al nuevo país donde rehacer sus vidas, apoyarse entre ellos para que el reinicio en dicho país sea un poco más llevadero, algunos tienen la suerte de que tienen familiares o amigos que le facilitan el traslado a través de envíos de divisas o teniendo un espacio físico a donde llegar al momento de emigrar, todo esto para garantizar que este cambio de realidad sea lo más llevadero posible; sin embargo todos estos casos persiguen al misma meta: buscar el futuro que lamentablemente Venezuela ya no les da, buscar vivir en vez de sobrevivir.
A partir de aquí extiendo el mensaje que quiero darles a todas aquellas personas, tanto conocidas como desconocidas, que han tomado tan traumática pero necesaria decisión y que ven con impotencia y molestia como los agoreros de este gobernó los juzgan satanizan o menosprecian diariamente, tanto en radios, televisoras, medios digitales o redes sociales con el fin de hacer ver al emigrante como un traidor, un cobarde o un lamebotas de cualquier imperio o gobierno que los adverse, a esas personas me dirijo, siendo chavista y apoyando a Chávez desde el fondo de mi corazón les digo: ni los juzgo ahora ni los juzgare jamás, ya que se las difíciles proezas que tiene que pasar para llegar a sus nuevos hogares tan lejos de su patria y todo lo que son capaces de dejar atrás con tal de conseguir un futuro menos incierto y autodestructivo como el que se vislumbras a corto plazo en nuestro país, dejemos los prejuicios y satanizaciones y veamos a los emigrantes como lo que son: personas con familias, sueños y esperanzas que tienen el justo y respetable deseo de velar por un buen futuro tanto para el como para sus familiares y han decidió proyectar dicho futuro en otro país ya que el suyo no le brinda ni posibilidades ni un apoyo que no se vea tutelado o condicionado a proselitismo político o a ser lambiscones de alguna institución público o cualquiera de los estratos del poder político, poder desarrollarse sin necesidad de ser dependiente de una estado paternalista y asistencialista de una forma autodestructiva a quienes pretende asistir, escapar de la burbuja orwelliana antes de que se cierre por completo y sea imposible escapar.
Por eso nuestro deber como venezolanos es apoyar y abandonar los prejuicios a esos otros venezolanos que ven en la emigración como al única salida factible ante su precaria situación dentro de nuestro país, solo así se evitara que quienes emigren se vuelvan nacionalistas tóxicos que lo único que logran con su actitud es que desde el exterior nos vean como una caricatura chocante que en nada contribuye a mostrar nuestros auténticos valores al resto del mundo; y también evitaremos de que quienes se queden usen redes y medios para hacerlos sentir incomodos o los hagan ver como unos traidores o marginados de su patria, pongamos nuestro granito de arena para que este trance sea menos tortuoso a nuestros compatriotas, no seamos ni agoreros ni discriminadores no contribuyamos al ya mellado impacto psicológico de los emigrantes sino que brindémosle nuestro apoyo moral y a los que emigran, dejen nuestro país bien en alto, tanto al referirse a él como a su comportamiento a donde vayan, solo así serán referentes de que nuestra nación es grande y los recibirá con los brazos abiertos cuando esta locura termina
Sera así, con el favor de Dios sé que será así.
viernes, 2 de marzo de 2018
Squealer del Poder Popular
Si alguno ha seguido las publicaciones que he hecho en los últimos meses sabrá que si hay un libro que cito casi de manera compulsiva al referirme a la realidad política, económica y social del país es la pequeña pero muy ilustrativa del novelista George Orwell, "Rebelión en la Granja"; aun cuando "1984", su obra prima, tiene rasgos que es fácil identificar en la realidad venezolana actual, pienso que Rebelión en la Granja no solo tiene recursos metafóricos y situaciones más crudas y al mismo tiempo fáciles de entender por el lector ocasional, sino que muestra, casi como un profético manuscrito de Nostradamus, todo lo que ha venido ocurriendo en nuestro país desde que el presidente Nicolás Maduro arribo a la presidencia en una suerte de ejercicio de confianza ciega en torno a la figura del expresidente Hugo Chávez, quien decidió, en una rueda de la suerte muy compleja y llena de altos y bajos, designar a Nicolás Maduro como su sucesor y que debíamos votar por el para continuar su legado; pero lo que nunca se sospecho es que nuestro Viejo Mayor creía que había designado a un Snowball, pero lamentablemente resulto algo abismalmente dicotómico.
Lo que comenzó como una promesa de alguien que se sintió como un recién llegado a la política ejecutiva, como lo hizo ver en los primeros meses de su mandato, poco a poco se fue convirtiendo en un gobierno tutelado por grupos de poder que presionaban fuertemente a un político mucho más maleable y con menos carácter de decisión autónoma y manejo de las disyuntivas de los grupos de poder como la tuvo el presidente Chávez en los momentos más álgidos de su carrera presidencial, muestra de ello fue la inacción casi general que hubo para buscar diversificar la economía ante la estrepitosa caída de los precios del petróleo, demostrando el fracaso que significa y ha significado para muchos países del mundo la dependencia de un solo rubro para la economía de todo un país y la dependencia de las importaciones para cumplir la demanda de las necesidades básicas de un pueblo; todo eso se fue diluyendo en los Congresos de la Patria y los Motores Productivos que se convirtieron en espacios estériles de discusión y bicocas de divisas donde se asignaron recursos y privilegios a empresas y fabricas para el reimpulso de todos los recursos con los que cuenta el país para su reactivación económica, pero que lamentablemente se fueron desvirtuando hasta ser los primeros meros espacios de proselitismo político muy segregado y los segundos una oportunidad de unos pocos para enriquecerse fácilmente, dejando la inversión para la reactivación de otros sectores de la economía ajenos al petróleo como algo complementario y que no aporta medidas de solución a largo plazo para nuestro país.
Otra medida presentada como las panaceas de la nueva patria fueron el CLAP y el Carnet de la Patria, la primera para garantizar el abastecimiento alimentario a nivel local a través de los consejos comunales y el segundo una herramienta para garantizar a un nivel mucho más eficiente y personalizado la atención social y el alcance de las misiones vigentes, tristemente ambos objetos terminaron no solo teniendo un destino decadente, sino peligroso y extorsionador, ya que el primero no se garantiza ni la cantidad de alimentos que llegan por igual ni la frecuencia de entrega, además que las mismas no alcanzan para cubrir una dieta mensual eficiente y que en muchos casos es usada como herramienta de extorsión para obligar a la gente a pertenecer a una parcialidad política o brindar el apoyo electoral al gobierno, desvirtuando así su carácter de soberanía alimentaria y dejándolo como una mera herramienta electoral y de extorsión y el segundo es un instrumento demagógico donde, casi como una lotería normal, ofrece bonos, dadivas y preferencias de servicios a las personas para garantizar votos y conseguir un apoyo a cambio de migajas, donde la atención social se vuelve, de nuevo, una herramienta electoral y así mantener a la gente en una falsa alegría para que voten por ellos sin atender a las medidas a mediano y largo plazo para la recuperación de la grave crisis que afronta el país y, posiblemente, endeudar más al país ante el origen incierto de las dadivas sociales.
Como es posible que todo esto ocurra y las personas se mantengan en un letargo social tan absurdo, de la misma manera que los animales de la novela que precede este artículo: en el libro, un cerdito regordete, astuto y de gran sapiencia, llamado Squealer lograba, mediante un verbo rebuscado y persuasivo, que los animales aceptaran de manera paulatina medidas que poco a poco iban en contra de los principios instituidos por el Viejo Mayor y redactados por Snowball, haciendo que los animales, en su ignorancia, fueran aceptando poco a poco esto hasta que se volviera parte de nuestra cotidianidad, con la excusa que es mejor vivir esas situaciones que volver a los tiempos del señor Jones, antiguo dueño humano de la granja de la novela y que debían sentirse orgullosos de vivir en una granja dirigida por animales; ambos argumentos son un continuo chantaje durante toda la novela para que al final los cerdos se volvieran los nuevos amos despóticos y los animales con menor sapiencia se volvían mano de obra no solo forzada y barata sino feliz; la peor tipo de servidumbre, aquella que acepta con facilidad y alegría sus penurias en torno a un provenir mejor e incierto y la certeza que cualquier destino es bueno siempre que sean independientes del dominio de los humanos, cualquier parecido con nuestra realidad venezolana no es pura coincidencia.
Los Squealer venezolanos los vemos con desdén en las pantallas de nuestros canales y en emisoras de radio justificando cada acción y arbitrariedad en torno a un bien mayor, al uso del nacionalismo bananero, al apoyo irrestricto a un ideal más allá de la crisis que se vive en la actualidad y decirnos, casi con cinismo, que nuestro estilo de vida actual es mejor que el de muchos países del continente y que es necesario perpetuar esta experiencia para evitar un regreso de la burguesía y una posible intervención extranjera, todo estos e convierte, mas allá de una certeza, en una charada dialéctica que tiene como único fin perpetuar al gobierno actual ya si seguir manejando el erario público y las divisas del país, que están en manos del Estado de manera íntegra, para sus beneficios personales y mandando las migajas a un pueblo que cada vez se depaupera más y más y que poco o nada cree de esos Squealers aduladores y proselitistas que cada vez seducen menos, peor aumentan la indignación, por no decir arrechera, de un pueblo al que le escupe que su situación pronto será mejor y que debe ser agradecido con lo que tiene; el cual, como el Coronel de la novela del fallecido escritor colombiano Gabriel García Marques, "El Coronel no tiene quien le escriba", terminara comiendo mierda ante la grave carestía y pobre poder adquisitivo del venezolano.
El gobierno solo tiene una opción, afrontar y reconocer la grave crisis y buscar cualquier medida, aunque esta signifique doblar su orgullo y prepotencia ante la colaboración de otros sectores, lo cual permitirá recuperar, así sea de forma paulatina y paciente pero segura, la economía del país y por tanto la calidad de vida de los venezolanos, ya basta de justificarnos y creernos infalibles, la máxima de Simón Rodríguez de inventamos o erramos no podemos usarla al infinito, inventar y errar continuamente solo nos lleva a un círculo vicioso del fracaso donde se perjudica al pueblo, pero el gobiernos e mantiene impasible ante este perjuicio, es hora de medidas coherentes y decirnos las verdades aunque sean acidas y crudas, no rodearnos de aduladores de partidos y gobiernos, de Squealers que justifican todo y nos piden agradecimiento que hoy en día no merecen, el tiempo de los jalabolas se acabó, el tiempo de los persuasivos mentirosos se acabó, o comenzamos a actuar con coherencia y a favor del pueblo venezolano o nos iremos directo al abismo de la ignominia social porque es preferible una y mil veces quedarme con un Snowball que haga bien el trabajo que con mil Squealers que entorpecen o destruyen la moral de nuestra patria.
martes, 21 de noviembre de 2017
El Odio, la Empanada y el Maracucho
He tenido varios meses sin escribir por este medio, más como un ejercicio de oxigenación mental que como una ausencia de temáticas a analizar, ya que este convulsionado país da información casi de manera cotidiana para ser analizada y criticada para el disfrute o pesar del pueblo venezolano, el cual a pesar de las adversidades no pierde las esperanzas y eso siempre me ha parecido admirable, lamentablemente quienes nos gobiernan actualmente no consideran esa situación como una forma de poder llevar a cabo medidas o tomar decisiones para solventar la grave crisis que vivimos, sino que se empeñan en tomar medidas populistas, demagogias, de soluciones a corto plazo y que en poco atacan en el problema a fondo, demostrando no sólo que las preocupaciones del pueblo más humilde las han sacado de sus prioridades, sino que toman medidas o acciones que entorpecen, burlan o desesperanzan a quienes las aprecian y hoy analizaré tres que en los últimos meses nos han mostrado no sólo el rostro más crudo de quienes aún se creen dueños del legado del Comandante Chávez, sino el camino sin salida al que parece que nos están conduciendo a los venezolanos en las venideras elecciones municipales y presidenciales.
En primer lugar, es importante acotar la nueva medida de la plenipotenciaria Asamblea Nacional Constituyente que es vista por los constituyentistas como la prioridad del organismo de forma inmediata,pero que el pueblo tiene una apreciación muy distinta de esta obseracion: la aprobación de la Ley contra el Odio la intolerancia y por la convivencia pacifica, una ley que busca que por los medios impresos, radiales, televisivos y digitales promuevan un clima de cordialidad y paz y castiga con sanciones y cárcel a quienes promuevan discursos o mensajes de odio o discriminación hacia personas de acuerdo a criterios raciales, religiosos, ideológicos y políticos, lo cual puede verse a primera vista como una buena medida para evitar la confrontación entre venezolanos, pero como las apreciaciones de "mensajes de odio" es más ambigua y de acuerdo a la interpretación del órgano plenipotenciario y quienes hagan cumplí la ley, mucha gente ve esta ley como una forma de censurar y controlar los mensajes que se promueven en los medios de comunicación y castigar el pensamiento subversivo o lo que la ANC considere "mensaje de odio" lo cual si se sale de control llevaría con gusto el epíteto de "Ley Orweliana" donde los "crimentales" darían motivos para una visita de la "policía del pensamiento" y serian llevados los infractores al "Ministerio del Amor" todo esto bajo el argot de la novela de distopica totalitaria "1984" del escritor George Orwell; en los próximos meses este ejercicio literario podría ser nuestra ruin realidad y estaríamos más cercanos a un totalitarismo mediático donde el que disiente o critica es castigado como un criminal y los medios entran en una restricción deOficial se publica porque es considerado "crimen de odio" sólo por mostrar una versión diferente o perjudicial para la imagen del Estado Oficial; ya a un paso de parecernos más a Corea del Norte en su política mediática.
En segundo lugar, los venezolanos, que muchos de los que viven en el interior tienen un precaria situación alimentaria, donde se alimentan dos o una vez al día, o en los casos más extremos no se alimentan de nada en absoluto durante todo el día, lo cuál genera muertes por desnutrición de niños, jóvenes y adultos que en muchos casos los entes regionales o municipales ignoran o menosprecian; resulta una burla cruel y sádica que aquellos que aseguran que solucionaran problemas de alimentación y salud y que aseguran con saña que padecen los mismos problemas que el resto de los venezolanos; se muestren frente al público disfrutando privilegios que muchos no pueden obtener por sus condiciones socio económicas; esto paso hace poco en una Cadena Nacional donde el presidente de nuestro país, Nicolas Maduro, en un encuentro con medios nacionales e internacionales, hizo un pase de prensa y, por un error de dirección de cámara, está se quedó en la imagen del presidente después del pase de prensa y se observo como de la gaveta del estantedonde se apoyaba, sacaba una empanada y la comía frente al público presente, lo cual sólo duró un par de segundos, ya que la cámara pasó inmediatamente al pase que, había anunciado el mandatario; este hecho creo opiniones ambiguas, algunos defensores acerrimos y ciegos del gobernante decían que es una demostración de la "mala alimentación" que tiene el presidente al comer en horas incorrectas o comer porciones pequeñas por la agitada agenda que el presidente tiene diariamente, mientras el resto de la población lo vio como un chiste muy cruel de alguien que se empeña a cada rato de combatir y solventar la crisis económica y alimentaria, peor que por lo visto dicha situación no lo afecta en absoluto, se podrán dar mil justificaciones, pero el mandatario ya nada tiene que envidiarle a los socialdemócratas que usa como enemigo anterior de una época que catalogaba de apocalíptica como lo es la Cuarta República, pero que su mandato poco tiene que envidiarle a esa oprobiosa época, a razón y testimonio de los pueblos más humildes de nuestro país.
Y por último, vemos la alarmante situación de la dirigencia opositora que, en demostración de su incompetencia eterna y deslealtad hasta entre ellos mismo, han decidió montar tienda aparte muchos de sus liderazgos y tomar acciones que no son consensuadas o que son vistas por sus copartidarios como traición o alianza a un gobierno al que se empeñan a derrocar a toda costa, esto ocurre justamente con la situación actual de la gobernación de Zulia, donde en las elecciones regionales resultó electo el candidato opositor por el Partido Primero Justicia, Juan Pablo Guanipa, pero que no pudo tomar posesión al no juramentarse ante la ANC, por lo que el 10 de diciembre se realizarían nuevamente los comicios en ese estado, donde ahora el antiguo y vilipendiado ex gobernador del Zulia por el partido Un Nuevo Tiempo, Manuel Rosales no sólo será el candidato por fuera de la decisión de la MUD, sino que aceptaría juramentarse ante la ANC, lo cual es visto por sus seguidores y partidarios como una traición u oposición servil a los intereses del Estado, por lo que el panorama del Zulia después de los comicios será polémico, gane quien gane, entre el candidato del gobierno y el de la "oposición" sumisa, una oposición más acorde a los preceptos y exigencias del oficialismo, acritica y útil a sus arbitrariedades.
Con todo lo expuesto, vemos que el pueblo venezolano, firme en su esperanza de que las cosas mejorarán en un futuro, está siendo manipulado en esa resistencia por sus gobernante que en cada alocucion hablan de diversas medidas, algunas de contingencia y otras a largo plazo, para solventar la problemática económica y social, más específicamente la situación de la producción nacional, la carestía de los rubros de primera necesidad y el flagelo de los "bachaqueros" al bolsillo de los venezolanos, pero lamentablemente estas promesas se vuelven palabras que se escriben en la arena y el viento se las lleva, ya que el gobierno se enfrascado en constituir una estructura estatal y supraestatal que los atornilla definitivamente en el poder , blindandolos de la voluntad del pueblo por medio del voto y también usando sus poderes constituyentes para hacer ilegal la crítica y autocritica al gobierno, sus acciones y su dirigencia por medio de argumentos leguleyos que justifiquen semejante arbitrariedad; demostrando no sólo que el gobierno está imitando los errores de los gobiernos del siglo pasado, sino que los perfeccionan de acuerdo a la realidad venezolana para constituirse como un gobierno Orweliano donde sólo una casta recibe beneficios, mientras los demás pasan penurias igual o peores que las que vivieron antes de la revolución Bolivariana; a este circo hemos llegado, el que prohíbe la crítica, el que se burla de la necesidad del pueblo y donde incluso la oposición se vuelve un instrumento útil para que dar la impresión de que en Venezuela si existe una oposición al Gobierno y que está puede ejercer y ganar el derecho a asumir cargos de los poderes públicos, es un sendero que parece no tener salida, solo espero que el pueblo venezolano supere con éxito esta coyuntura y que los que gobiernan y adversan al gobierno dejen de hacer politiquería populista y atiendan de verdad las necesidades del pueblo, porque el pueblo es paciente pero también tiene límites y esperemos que no desemboque en una situación tensa, es la única esperanza que tengo.
domingo, 23 de abril de 2017
Nota de denuncia por situacion en al Urbanizacion Kennedy
En esta oportunidad me desentendere de los articulos de opinion para redactar una nota de prensa de una situacion que acontece en mi comunidad y que es mi deber como periodista denunciarlos
Vecinos de Kennedy se quejan por falla de servicios publicos
El dia Domingo 23 de abril en horas de la tarde vecinos del sector San Jose y Bloque 3 de la Urbanizacion Kennedy, Parroquia Macarao, trancaron la calle principal como emdida de protesta ante las fallas de servicios publicos en los ultimos meses.
Denuncian un botadero de aguas negras que recorre desde la entrada del Bloque 3 hasta las adyacencias del sector San Jose, el cual ha producido diversos perjuicios a la salud de los habitantes del sector y ha desmejorado la vialidad, eso si contar la inconstancia de la puesta de las aguas blancas en el sector para el uso domestico.
Los vecinos aseguran que se han hecho diversas denuncias a Hidrocapital y los organos competentes para solventar esta situacion y hasta los moemntos no se han obtenido respuestas, lo cual suscito la toma, que se relaizo con un numero considerable de vecinos del sector.
Al cierre de la presente nota se informo que Hidrocapital atenderia la denuncia mañana a las 9:00am, en caso de que no se presenten para solventar la situacion, los vecinos no descartan tomar otras medidas de caracter pacifico en la comunidad para hacer el llamado de atencion a los organismos locales y municipales
sábado, 14 de enero de 2017
Me ofende que no les ofenda
Si hay algo que debe manejar cualquier persona que tenga o pueda tener un control o impacto en la opinión publica o tenga un cargo o posición donde muchas personas lo siguen y escuchan con mucha atencion, es nuestro discurso y lenguaje, la forma en que nos expresamos hacia el publico y a quienes nos referimos en nuestro discurso, lo cual genera una reacción en cadena positiva o negativa de acuerdo a lo expresado, por los que hay que ser muy cuidadoso y manejar la altura discursiva para no caer en la tentación de la descalificación en todas sus variantes.
Lamentablemente en la política venezolana, que se ha vuelto en la actualidad un espacio común para toda al sociedad en su conjunto, sin distinciones de edad, raza ni condición social; el manejo del discurso ha dejado de ser un espacio para la formación e inclusión y se ha vuelto una especie de carabina descontrolada que ataca a todos sin distinción, haciendo que no solo las figuras políticas se hayan acostumbrado al insulto, la burla y el ataque verbal, sino que sus seguidores los copian e incluso maximizan el ataque hasta un nivel casi sociopata, donde la ofensa llega incluso a las amenazas de muerte y hagamos de esta verborrea nuestro hablar cotidiano tanto en forma interpersonal como en los entornos digitales, por lo que los valores mas elementales de cualquier sociedad para en sano esparcimiento son eliminados de nuestra cotidianidad y en su lugar solo queda un odio y resentimiento que en muchos casos es mas inculcado que propio, solo somos una copia terrible e intolerante de aquellos que representan (o pretenden representar) nuestros ideales o visiones del país, por lo que la degeneración moral y cultural se profundiza aun mas.
Este nivel discursivo comienza con nuestro carácter de gentilicio: los venezolanos por naturaleza tendemos a ser personas de carácter fuerte, ya sea en lo positivo como en lo negativo, nuestra capacidad emocional nos hace sentir con mucha fuerza tanto el amor como el odio, por lo que decimos en ambos extremos de la balanza lo expresamos de forma aireada e impulsiva, esto en el fondo puede ser bueno si se sabe administrar, porque el verbo encendido y la emoción imponente nos educa para enfrentar los desmanes de la vida, sin embargo cuando esto excede nuestra propia capacidad de raciocinio, terminamos cayendo en insultos vacíos, estereotipados y una actitud a la defensiva ante aquellas personas que sean diferentes a el, ya sea por su orientación sexual, su condición etaria, género, país de origen o posición política; por lo que en muchos casos se ha perdido el sentido del debate y la sana confrontación de ideas, ya que siempre o casi siempre terminan en una catarsis colectiva, tanto en la izquierda como en la derecha venezolana, por lo que ed cada vez mas difícil entendernos, trabajar en conjunto o asumir nuestros errores propios.
Los discursos no discriminan ningún estatus en cuanto a insultos: hay discursos de misoginia, donde mujeres que ocupan altos cargos de la administración publicas son calificadas de "comadres, zánganas, zorras, malandras, sucias, vampiras" solo por no hacer lo que una parcialidad política quiere y no lo que es correcto a nivel jurídico o electoral; ademas vemos la discriminacion sexual o por consumo de estupefacientes, donde insultamos la moral o condicion etica de una persona solo por ser (o ser acusado sin pruebas) de ser homosexual o drogadicto, como si esas condiciones por si solas fueran un adjetivo peyorativo, una suerte de discurso anacronico y desubicado con el sentir revolucionario de este proceso, que deberia set incluyente y no motivar burlas o escarnio publico por estos dos casos; también hay discursos clasistas, donde se estereotipando las posiciones políticas de acuerdo a nuestras opiniones personalisimas, como el caso de que se acusen a las chavistas (vaya que hasta aquí nos acompaña la misoginia) son calificadas como "mujeres sucias, feas y desarregladas" solo por opiniones de gente de moral depauperada y opiniones casi semejantes al opus dei venezolano; además de que es común en redes sociales que a la gente de izquierda o a favor del gobierno bolivariano se le califique de "brutos, animales, Chávestias, arrastrados, comemierda, imbéciles, focas, ovejas, arrastrados, basura, demonios, monos, macacos, indigentes, zarrapastrosos, malditos comunistas" entre muchos otros epítetos que demuestran la pobre inteligencia y capacidad de odio tan fuerte que es generado en personas que odian a otros compatriotas solo porque no comparten sus ideales o visiones de vida, igual ocurre con los adversarios del proceso bolivariano, donde los epitetos terminan siendo igual de clasistas "escuálidos, animales, descerebrados, sifrinos, explotadores, oposilocos, enfermos mentales" y muchos otros mas, por los que ningún estrato esta exento de este flagelo, al final el discurso es igual en ambos polos del espectro político, y juntos creamos estigmas que inculcamos a nuestros compartidaríos que al final se vuelven un discurso normal, naturalizado entre nosotros mismos, aun cuando vaya en contra de los principios mas básicos de convivencia humana, por lo que cada vez se hace mas difícil conversar tranquilamente entre nosotros sin que el tema político salga a la luz y origine rencillas que en el fondo son innecesarias o superficiales, que difícil es convivir cuando estamos acostumbrados a la defensiva.
Pero algo es aun mas preocupante de todo y nos es tanto lo que decimos sino justamente lo que no decimos, lo que omitimos o sencillamente lo ignoramos, que dejemos con tanta tranquilidad que estos personajes sigan insultando a diestra y siniestra a quien quieran y nosotros, mas allá de increparlos, interpelarlos o siquiera exigirles respeto hacia los afectados, lo asumimos como algo normal, lo dejamos pasar y, en el peor de los casos, lo apoyamos e limitamos, por lo que se vuelve una reacción en cadena de odio e intolerancia donde paradigmas estúpidos van mas allá de nuestra humanidad, de nuestra calidez que, según los pregoneros de la venezolaneidad, es nuestra divisa; nuestra cultura se ha convertido en un campo de batalla entre personas que por nimiedades entramos en conflicto, que en muchos casos amistades y familias se coartan por esta situación que hay que entender, no comenzó con Chávez, sino con sus adversarios que nos inculcaron en los medios de comunicacion, radial y medios digitales el odio al proceso bolivariano, lo cual derivo en una postura reaccionaria por parte de los opositores y una actitud a la defensiva de los revolucionarios, lo cual conllevo a un enfrentamiento que se media incluso en personas de mismas clases sociales, lo cual demuestra el daño de esta situación a los venezolanos, que el odio de una minoría logro crear estigmas y paradigmas en los venezolanos que son errados o falsos, pero que lograron la meta de enemistaron entre nosotros para que no nos organismos en torno al beneficio de nuestra patria, como dice un principio muy conocido "divide y vencerás"
La lucha de clases siempre existirá, al igual que los opositores y chavistas, que en muchos casos no son paralelos a la lucha de clases (lo cual es muy triste), pero hay que entender que el odio y el rencor no nos permite unir nuestras capacidades para procurar la mejora de la patria de Bolívar, que las discusiones y altercados destruyen mas de lo que construyen, y que en estos momentos de crisis debe imperar el bienestar de todos por encima de visiones personales, no le pido al opositor que piense igual que yo, solo le pido que en momentos de crisis los insultos y discusiones banales se vuelven estériles, que lo mas importante es la acción y la unión para salir de este trance económico y así demostrar que los venezolanos nos crecemos en las dificultades y que los revolucionarios debemos amar hasta que nos duela y que todo lo que se haga por el bien del pueblo venezolano, aunque amerite unir fuerzas con el adversario de misma clase social, sera recompensado para hacer verdaderamente irreversible esta revolución
Si o que?
martes, 13 de diciembre de 2016
No lo estamos entendiendo
Uno cree que las circunstancias en las que uno como persona vive son azarosas o sujetas a decisiones más arriba de nuestro parámetro sociopolítico, sin embargo estamos ignorando una verdad que muchos dejamos pasar por conveniencia o por ingenuidad: nuestra cuota de responsabilidad en el contexto político, económico y social que vivimos en nuestro país.
Esto no debería sorprendernos, ya que la raíz primigenia de la sociedad o colectivo comienza con la persona, con el individuo, para luego trascender a lo familiar, vecinal, local, municipal, regional y así poco a poco se escala hasta lograr la sociedad global; es importante analizar hasta qué punto nuestras acciones, por más pequeñas que parezcan, influyen en el quehacer de nuestra sociedad, como nuestros gustos, actitudes y defectos llegan a tener impacto en nuestra realidad y que a través de estos rasgos podemos crear i destruir una mejor sociedad.
Por esta razón a lo largo de nuestra historia hemos visto que los avances en materia mediática, cultural, político y social han delineado nuestra cotidianidad, opinión que a oídos de cualquier sociólogo puede parecer algo obvio, pero entenderlo de verdad daría con la posible solución a la crisis que tenemos ya que estos “avances” han conformado nuestra cultura y, por los azares de nuestros gobernantes y los cambios económicos surgidos, esta conformación dista mucho de lo ideal.
Empecemos con la conquista, donde con espejos, baratijas, una biblia e ínfulas de supremacía social fue masacrado y despojado de bienes, creencias e ideales a nuestros pueblos originarios, quienes ya tenían una civilización establecida y que fue pisoteada por una cultura forajida que aprovecho nuestro continente para salir de la espuria económica y social que significaba España para Europa en aquel entonces.
Luego pasamos a la lucha por la independencia, que fue mutando lentamente de acuerdo a los compromisos que debían tener los independentistas con Venezuela, pasando por la revolución de los mantuanos de 1811 que fracasó, a las venideras republicas que trataron de contactar con el pueblo de pleno, atendiendo desde las bases hasta los nobles criollos, lo cual fue fracasando con las traiciones de Santander y Páez del proyecto de la Gran Colombia y la muerte de Bolívar como estocada final al proyecto de la unión latinoamericana, dividiéndose en países liderados por caudillos y nobles criollos que dirigieron sus países de acuerdo a sus caprichos de clase y de los productores económicos pudientes y latifundistas que siempre llevaron la batuta de la economía del país mientras estos gobiernos así lo disponían.
Luego vino otro intento de independencia con la Guerra Federal, lucha incansable entre los caudillos conservadores y los afrancesados liberales, donde la figura de Ezequiel Zamora determino un clamor que venía desde los tiempos de la colonia: Tierra y Hombres Libres, alcanzar las gestas prometidas en la Independencia y olvidadas por los caudillos de turno.
Esta gesta fue igualmente traicionada con la muerte de Zamora y cuando los liberales y conservadores pactaron con el Tratado de Coche el fin de la Guerra Federal y también el fin de las aspiraciones de una sociedad más justa para los pobres de la tierra, sino que los políticos se repartieron el poder político y económico del país con la idea demagógica por más de que todo los hacían por el bien del país.
Es importante detenernos en los gobiernos personalistas de Antonio Guzmán Blanco, ya que en esta época se comenzó a dar el fenómeno que acompañaría a los venezolanos hasta la actualidad; la transculturización y desprecio directo o indirecto a la cultura autóctona. Fiel enamorado de la Francia de finales del siglo XIX, buscó en si gobierno no solo mimetizar a Caracas a nivel arquitectónico con su amor europeo, sino que los aires parisinos fueron traídos por nobles y aristócratas propios y extranjeros que pusieron a Europa como referente de civismo, cultura y modernidad para nuestro país, por lo que venezolanos de la alta aristocracia se volvían una mala copia de los parisinos y las clases bajas buscaban asemejar esta cultura con la visión de que eso les traería distinción o clase, por lo que en ese momento Europa se fue diluyendo en la cultura del Venezolano, dándose así la primera perversión de nuestra idiosincrasia.
Luego vino la Revolución de los gochos, donde las huestes de Cipriano castro y Juan Vicente Gómez vinieron desde le Edo Táchira hasta la capital para tomar el poder de manos de unos politiqueros extirpes de los caudillos y los liberales de la Guerra Federal.
Cipriano Castro vino al poder con un aire de nacionalismo y equitativa distribución de riquezas, con la visión de favorecer al país que molestaron a las potencias económicas internacionales de principios de siglo XX que, al ver que su riqueza y maromas económicas de moral dudosa llegarían a su fin, decidieron hacer un bloqueo en las costas del país para privar a los puertos de las importación y así hacer ceder a Castro en sus ideales en pro a Venezuela.
Mas fue un problema de salud lo que ocasiono que tuviera que irse del país para tratar esa dolencia en Alemania, dejando como presidente provisional a su “compadre” Juan Vicente Gómez, quien en una maniobra muy ruin, destituyo a Castro y se instauro en el poder, lo cual devino en una de las dictaduras más largas y oprobiosas ocurridas en el país.
La dictadura de Gómez también fue otro punto de quiebre para la cultura del venezolano, tanto por el atraso tecnológico y científico que significo para el país como el sorpresivo giro de tuerca que tendría nuestra economía. Fue en esta época que el estiércol del diablo hizo acto de presencia: el petróleo aparecía en la palestra de la economía mundial y de nuestro suelo emanaba con una potencia y abundancia abrumadora, por lo que las múltiples compañías petroleras comenzaron el éxodo hacia nuestro país para obtener la mayor tajada de esa riqueza del subsuelo, la cual fue entregada sin contemplaciones y con las mayores libertades para las trasnacionales por parte de la dictadura Gomecista, el cual reprimía ferozmente a todo aquel que lo adversara o contradijera sus órdenes.
El auge del petróleo fue la ruptura más significativa e impactante en la sociedad venezolana: ciudades y urbanismos, carreteras y avenidas comenzaron a surgir a pasos agigantados en todo el país, además que todos los avances culturales, sociales, científicos y económicos fueron traídos en las oleadas de empresarios e inmigrantes que veían en nuestro país el progreso inmediato por los jugosos dividendos que el petróleo surtía al país, aunque es obvio que esta riqueza seria disfrutada por los que desde siempre han querido capitalizar la economía del país, solo que debían mutar del modo de producción caudillista y feudalista que legaban de la explotación de las tierras al modo capitalista con el fin de modernizar y maximizar los modos de explotación, pasando de contratar peones a contratar obreros o empleados para los campos petroleros, donde la paga era pírrica pero suficiente para reproducir su fuerza de trabajo; sin embargo, este no sería el impacto más fuerte de este giro de 180° de la economía venezolana, sino que en el fondo estaría creciendo otro paradigma cultural del venezolano: el culto a la visión norteamericana de la vida.
Con las compañías petroleras e inmigrantes gringos vino también la visión del “American way of life” en nuestro país, los venezolanos adoptamos costumbres foráneas porque pensábamos que así entraríamos a la modernidad; el televisor, la radio y el periódico fueron los bastiones de la formación cultural del venezolano; un venezolano que consume y se jacta de consumir, que conoce más de artefactos inútiles, concursos absurdos, deportes foráneos, certámenes clasistas y música que promueve la perversión y los antivalores; que denigra su país y sus orígenes, un venezolano de plástico con etiqueta made in USA.
El venezolano ya no podía usar el gentilicio con gusto, o sencillamente no lo harían por considerarse a si mismos como inferiores o incapaces, lo bueno, lo útil, lo eficaz, lo moderno, lo culto solo podía venir de afuera, del exterior; lo propio no era cultura, simplemente era un vulgo folklore; nuestra inventiva era inútil, mientras que los inventos de afuera son mejores y útiles; nuestros profesionales son ineficaces, mientras que el profesional extranjero es admirado y contratado a diestra y siniestra; nuestra arquitectura es copia chocante, la arquitectura de afuera era ingenio de construcción; nuestra música solo anuncia el fin de una fiesta donde artistas extranjeros con letras soeces o morbosas hacen bailar y retumbar a quien la escucha; nuestra pintura solo es admirada en recónditas galerías, mientras los artistas extranjeros son expuestos como arte de vanguardia; nuestra vestimenta es símbolo de marginalidad, solo la ropa de marca nos da aprecio y reconocimiento entre quienes nos rodean; vivimos en Venezuela, entendiendo esto como su etimología tristemente así lo indica: una Venecia de segunda, así como una mujerzuela o una portezuela, así se denigra nuestro país hasta con su nombre: somos una Venezuela.
Hasta aquí podemos entender lo difícil que es definirnos y hasta aceptarnos a nivel cultural, ya que nuestra historia nos ha dejado el lastre más ignominioso en cuanto a lo que somos en todo el espectro político, económico y social; no entendemos que los venezolanos hemos sido configurados desde la conquista para sentirnos inútiles, para odiar nuestro origen, para admirar lo que viene de afuera, para creer imposible progresar en tu país de origen y mantener los patrones de viveza, corruptela e ineficiencia solo por la apatía de no asumir el rol protagónico que debemos tener todos por el bien de nuestro país.
Pues en la actualidad, donde todos los venezolanos estamos pasando factura por todos esos escollos que traemos en nuestra cultura desde la época de la conquista, vivimos en la hecatombe de todas esas rémoras culturales acumuladas, donde se confunde la viveza con la inteligencia, donde se apremia a los gestores y las salidas fáciles que la eficiencia y el trabajo sincero, donde nos hacemos mezquinos y egoístas con el prójimo usando como excusa la situación país, donde los antivalores se diluyen entre nuestra sociedad y son aceptados de forma indirecta, como ha ocurrido con los bachaqueros, la corruptela y la ineficiencia en el sector público, que preferimos convertirlo en un axioma antes de buscarle una solución efectiva, preferimos hacerlo propio que execrarlo como debería hacerlo una sociedad que aspira al progreso; de verdad que Galeano tenía razón, vivimos en el mundo al revés donde se premia al revés, donde la virtud se denigra y la malicia se eleva como ejemplo para la sociedad.
Si no vemos que la cultura ha sido el detonante de mayor envergadura en la crisis que vivimos en la actualidad, no estamos entendiendo nuestra historia, no estamos entendiendo el contexto que vivimos ni el país en el que nacimos, necesario es repensarnos, hacer luces de las virtudes y la cultura autóctona, comenzar a creer en nuestras potencialidades y las potencialidades de esta tierra y no creer que la situación país se adjudica a todos menos a uno mismo, ya que lo individual influye en lo colectivo y si no entendemos que todo lo que hacemos repercute en el quehacer y construcción del país, NADA CAMBIARA.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











